¿Por qué surgen las mejores ideas en la noche?

Hablemos de ondas cerebrales y creatividad inconsciente en tus duermevelas

¿Alguna vez te has preguntado por qué cuando despertamos en medio de la noche tenemos mejores ideas que cuando estamos despiertos?

Para responder a esta pregunta primero necesitamos conocer algunos aspectos del funcionamiento del cerebro, la comunicación neuronal y las ondas que se derivan de ella.

Cada vez que hacemos una acción motora, tomamos una decisión, recordamos un dato concreto u olemos un aroma, nuestro sistema nervioso está en funcionamiento. En nuestro cerebro existen distintas áreas que se asocian con diferentes funciones; por ejemplo, el hipocampo está involucrado en la memoria, nos ayuda a recuperar recuerdos.

La forma en la que se activan estas áreas tiene lugar cuando las neuronas, las células de nuestro sistema nervioso, se comunican entre sí. El proceso es algo complejo y requiere de un potencial de acción y, cuando ocurre, tiene lugar lo que llamamos sinapsis. Estas sinapsis se pueden medir y, entonces, podemos detectar las ondas cerebrales.

Las ondas cerebrales, como todas las ondas, funcionan con distintas frecuencias que se miden en hercios (cada hercio representa un ciclo o repetición por segundo) y se pueden registrar gracias al electroencefalograma o EEG. Es un dispositivo que mide la actividad eléctrica del cerebro a partir de unos sensores que se colocan en el cuero cabelludo. Es una de las herramientas que se utilizan en neuromarketing.

Las frecuencias de las ondas cerebrales están estrechamente relacionadas con cómo nos sentimos mientras hacemos una determinada tarea: relajados, emocionados o deprimidos. Como veremos ahora, cada una de las ondas cerebrales tiene su frecuencia y nos afecta de un modo u otro.

  • Ondas Delta (1 a 3 Hz)

Las ondas Delta son las que tienen una frecuencia más baja, por eso están más presentes mientras dormimos o meditamos. Cuando nuestras neuronas se comunican en frecuencia Delta el sistema nervioso central se regenera y se restaura, por ello el sueño nos resulta reparador.

  • Ondas Theta (3,5 a 7,5 Hz)

Las ondas Theta son las que predominan en estados de calma, cuando nos estamos quedando dormidos (en la fase REM), pero también cuando procesamos información interna y estamos aislados del resto del mundo. Son imprescindibles para el aprendizaje y la memoria y operan con información inconsciente. Quédate con esto último, porque es fundamental para responder a la pregunta con la que daba comienzo el artículo.

  • Ondas Beta (8 a 13 Hz)

Las ondas Beta están activas la mayoría del tiempo que estamos despiertos. Se ocupan de las tareas que requieren un esfuerzo cognitivo, es decir, cuando estamos resolviendo un problema, concentrados o tomando una decisión.

  • Ondas Alfa (12 a 33 Hz)

Las ondas Alfa están presentes cuando estamos despiertos y relajados, pero también algo atentos. El cerebro funciona de forma más lenta, aunque está listo para la acción si se da el caso. Estas ondas también tienen lugar cuando acabamos de terminar una tarea y nos sentimos satisfechos, como una pequeña gratificación cerebral.

  • Ondas Gamma (25 a 100 Hz)

Las ondas Gamma son las que nos ayudan a procesar información simultánea. Son rápidas y se producen en ráfagas cortas y están presentes en momentos que requieren mucha atención o concentración, como cuando resolvemos un problema matemático. Esta onda nos ayuda a modular las percepciones y la consciencia.

Como ves, la actividad que realizamos determina el tipo de frecuencia que tiene lugar en nuestro cerebro.

Es por ello por lo que, si nos quedamos trabajando hasta tarde (ondas Beta), luego nos cueste más quedarnos dormidos (ondas Theta), pues requiere un tiempo de transición para bajar la frecuencia.

Pero las ondas también explican el fenómeno cuya pregunta planteaba al inicio: ¿por qué tenemos mejores ideas cuando despertamos en medio de la noche?

Sabemos que el sueño contribuye a restaurar tejidos, segregar hormonas, fijar aprendizajes o equilibrar la mente y las emociones.  Mientras estamos dormidos están presentes las ondas Alfa, que tan solo son reemplazadas por las ondas Beta en esos estados de duermevela. Los despertares repentinos generan un momento de transición mientras volvemos a dormirnos o acabamos por despertarnos del todo.

Durante esa transición están presentes las ondas Theta que, como explicaba más arriba, son las protagonistas en los estados de calma, pero también de introspección. Somos ajenos al mundo exterior y podemos permitirnos mirar hacia adentro e imaginar, recordar o fantasear en medio de un estado de semiinconsciencia. Todo ello abre las puertas de nuestro inconsciente, que no se rige por las reglas de nuestro cerebro más racional y que, a veces, es el responsable de coartar o limitar nuestros pensamientos genuinos.

De hecho, la creatividad se ha ligado al inconsciente desde hace siglos…

Por ejemplo, para Dalí, el inconsciente era un medio para liberar su imaginación.

Un estudio realizado en 2005 por la Universidad de Ámsterdam quiso indagar sobre el poder que tiene el inconsciente para generar ideas. Se hizo un experimento con varios sujetos donde les pedían resolver retos muy sencillos (por ejemplo, listar palabras que empezaban con una letra concreta) de forma consciente y de forma inconsciente. Los resultados indicaron la relevancia de los pensamientos inconscientes y su relación con la creatividad o el pensamiento divergente. Se planteaba que el inconsciente es más liberal y lleva a generar ideas que son menos obvias y accesibles y más originales y creativas, mientras que el consciente está más enfocado y se dirige al pensamiento convergente.

En definitiva: La ciencia nos desvela que las ondas Theta son las que permiten sacar a la luz ideas creativas en mitad de la noche… una auténtica puerta abierta al inconsciente y a la introspección.

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