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El sentido del tacto y la venta

sentido del tacto

Un estudio revela cómo el sentido del tacto es un driver de compra

Las ventas cara a cara pueden ser uno de los escenarios más desafiantes para un vendedor. Todavía lo es más si este se encuentra en un supermercado y le han encargado que aumente las ventas de unas pizzas congeladas utilizando la táctica de la muestra gratuita.

Pero un estudio realizado hace varios años demostró que es posible vender más utilizando uno de nuestros sentidos más poderosos: el sentido del tacto.

¿Cómo afecta el sentido del tacto a la respuesta del cliente?

Este estudio tenía como objetivo investigar el contacto interpersonal a la hora de aceptar una propuesta relacionada con un producto. Para llevarlo a cabo, los investigadores se hicieron pasar por vendedores que ofrecían un trozo de pizza para probar frente a la sección de congelados de un supermercado. Seguro que alguna vez te has encontrado un puestecito así, cuyo objetivo es dar a conocer un nuevo producto.

Los investigadores crearon dos grupos: en uno no hubo ningún tipo de contacto y, en el otro, cuando se preguntaba a los sujetos si querían probar un trozo de pizza, acompañaban la frase con un pequeño toque en el brazo, activando así el sentido del tacto del cliente.

¿Sería suficiente este contacto mínimo para que estuvieran más predispuestos a acceder?

Pues así fue: cuando no hubo contacto, solo un 51 % quiso probar la pizza frente a un 79 % cuando sí lo hubo.

Además, de las personas que la probaron, la compraron el 37 % de los que recibieron contacto y el 19 % de los que no recibieron contacto. Este estudio nos demuestra que, ante un breve y respetuoso contacto físico (en este caso, se mantuvo una distancia adecuada con el sujeto), existe una mayor posibilidad de que el cliente haga lo que le pedimos. Todo gracias al sentido del tacto.

 Eso sí, no hubo diferencias en la prueba hedónica: de entre todas las personas que probaron la pizza no se detectó que el contacto o la ausencia de él cambiaran la percepción del sabor.

¿El sentido del tacto influye igual en hombres y mujeres?

Lo que tampoco no alcanzó a investigar este estudio fue si existía alguna diferencia entre los hombres y las mujeres. De entrada, no parecía haber diferencias, aunque algunos expertos aseguran que los hombres podrían ser más receptivos al contacto puesto que, según argumentan, se sienten menos competentes en el campo de la alimentación.  

¿Por qué el sentido del tacto tiene tanto poder en las ventas?

¿Cómo puede un solo roce incrementar las ventas? El sentido del tacto está asociado con una reducción del estrés, siempre y cuando el tipo de contacto y la zona corporal sean adecuados. Por eso, hay que tener cuidado a la hora de aplicar esta técnica.

“Un pequeño roce en el brazo puede aportar cercanía a la interacción y, además, hace que los clientes tengan una mayor predisposición y sean más accesibles”, concluyen los expertos en neuroventas.

Escenarios ideales para aplicar el sentido del tacto

Un escenario ideal para aplicar la estrategia del sentido del tacto es aprovechar las ferias profesionales o cualquier otra situación similar en la que no haya un mostrador por medio. Allí, la interacción directa y la cercanía física permiten aprovechar el poder sutil de este sentido.

Conclusión: potencia tus ventas con el sentido del tacto

Recuerda:

Acortar la distancia y eliminar cualquier interferencia visual entre ambas personas resulta efectivo para lograr una comunicación más fluida y próxima. Pero si además añades un leve roce, puedes lograr que tu cliente potencial esté más receptivo a cualquiera de tus propuestas. En resumen: el sentido del tacto puede convertirse en una de tus herramientas más potentes para vender más.

¡Soy Neurorachel! Una apasionada del marketing y la neurociencia.

Te ayudo a aplicar neurociencia en su comunicación, la experiencia de cliente para hacerla mucho más humana, empática y emocional.

👉¿Cómo ayudamos? Desde formación en neuromarketing a equipos creativos, de marketing al desarrollo de estudios neurocientíficos en espacios físicos o sobre producto, spot o campaña.

También soy profesora universitaria y ponente en conferencias.

¿Mi misión? Que todas las pymes adquieran las skills para enamorar al cerebro de su cliente ideal, Si quieres, ¡hablamos!

1. ¿Cómo influye el sentido del tacto en la decisión de compra?

El tacto activa regiones cerebrales asociadas al placer y la confianza. Sentir un producto genera un vínculo emocional que aumenta la percepción de calidad, lo que puede facilitar la conversión y aumentar el ticket medio.

2. ¿Por qué nos cuesta más rechazar algo que ya hemos tocado?

Este fenómeno se conoce como “efecto de dotación”. Una vez que tocamos un producto, lo sentimos como “nuestro” antes de comprarlo. Esto activa sesgos como el de posesión, haciendo que valoremos más ese objeto y nos cueste dejarlo.

3. ¿Funciona igual el sentido del tacto en hombres y mujeres?

No siempre. Estudios indican que las mujeres tienden a mostrar mayor sensibilidad táctil y una respuesta emocional más marcada al contacto físico. Esto puede condicionar cómo responden a experiencias de producto en tienda o degustaciones.

4. ¿Qué tipo de productos se benefician más del marketing táctil?

Los productos comestibles, textiles, cosméticos o de lujo son especialmente sensibles al marketing táctil. Cualquier experiencia que permita tocar, probar o manipular aumenta la confianza y puede elevar la intención de compra.

5. ¿Cómo se puede aplicar el tacto en negocios online o digitales?

A través de descripciones sensoriales, imágenes de alta calidad, vídeos de uso y packaging atractivo. Aunque no haya contacto físico, el cerebro puede “imaginar” la textura, lo que activa vías sensoriales similares y genera deseo.

Compradores y sostenibilidad: ¿estamos realmente comprometidos?

el consumo responsable

Explora cómo la neurociencia revela la verdadera relación entre nuestras decisiones de compra y nuestra preocupación por el medio ambiente, y cómo esto impacta en el consumo responsable.

Desde hace varias décadas nos venimos enfrentando a las consecuencias del cambio climático causadas por el ser humano. La mayoría de ellas ya son visibles hoy en día: glaciares que se deshielan, temperaturas más altas, sequía o especies en peligro de extinción, por nombrar solo algunas.

Además, ¿sabías que todavía sigue existiendo el primer cepillo de dientes que se fabricó? El plástico es un material que no se degrada, por ello en la actualidad encontramos numerosas alternativas, desde envases de cristal hasta cepillos de dientes de bambú o botellas de aluminio. Podríamos decir que los consumidores nos hemos vuelto más conscientes y más exigentes cuando llega la hora de comprar y esperamos que las marcas nos ofrezcan opciones más sostenibles. Todo esto forma parte de un creciente interés por el consumo responsable.

¿Pensamos verde, pero compramos igual?

Sin embargo, un estudio realizado en Irlanda por Future Proof Insights ha revelado que, aunque estas opciones existan, tal vez no sean nuestras favoritas en el momento de comprar. Para ello, indagaremos en el comportamiento del consumidor, que estudia los procesos de toma de decisiones, pues, como la neurociencia demostró hace unos años, la mayor parte de la actividad cerebral tiene lugar de forma inconsciente y opera de formas que, a veces, ni siquiera nosotros mismos alcanzamos a comprender.

El objetivo del estudio de Future Proof Insights era conocer la eficacia de los mensajes relacionados con la sostenibilidad con relación al comportamiento del consumidor. ¿El fin? Poder optimizar el marketing de los productos sostenibles para que resultaran más efectivos y permitieran crear un entorno más consciente con el medio ambiente y fomentar el consumo responsable.

Intención vs. acción: lo que dice el cerebro

Por un lado, los sujetos del experimento reconocieron que sus hábitos eran poco sostenibles, pero que tenían intención de cambiar eso. ¿Y qué ocurría con sus acciones? Pues, para estudiarlo, utilizaron varias metodologías de neuromarketing: electroencefalograma (mide las ondas cerebrales), eye tracking (estudia la mirada) y facial coding (captura las microexpresiones faciales). Los participantes fueron expuestos a distintos estímulos relacionados con la sostenibilidad y la hipótesis apuntaba a que eso haría que comprasen de forma más consciente. Finalmente, crearon un modelo de machine learning que entrenaron para calcular cómo los sujetos se enfrentarían a la compra y correlacionarla con la intención.

Los resultados, sin embargo, mostraron una diferencia considerable entre la intención de compra (que seguía principios sostenibles) y la correlación neuronal. Esto podría indicar que, aunque los consumidores aseguran que prefieren productos sostenibles, su respuesta neuronal no. Además, el uso del electroencefalograma confirmó que los estímulos relacionados con la sostenibilidad no lograron generar un efecto inmediato, por lo que es necesaria una mayor exposición a este tipo de mensajes para influir realmente en el consumo responsable.

¿Por qué elegimos lo fácil?

Para acabar, el estudio destacó la complejidad que supone motivar un comportamiento sostenible, pues se observó que los consumidores suelen elegir la opción más fácil para lograr sus objetivos y pasan por alto otras que pueden ser más caras o complicadas. Por ejemplo, ante una botella de leche envasada en cristal o en brick, lo más seguro es que optemos por el brick porque es más económico, más ligero y, simplemente, estamos más familiarizados. Es decir, que nuestro cerebro prefiere la vía rápida: las alternativas sostenibles normalmente requieren un mayor esfuerzo cognitivo que condiciona la decisión final. Esto también es clave para entender las barreras que enfrenta el consumo responsable.

Esto no es nuevo, puesto que otros estudios anteriores han confirmado que lo que decimos que queremos suele diferir de lo que hacemos. De hecho, mi web abre con una frase de David Ogilvy que es perfecta en este contexto: “Los consumidores no piensan en cómo se sienten. No dicen lo que piensan y no hacen lo que dicen”. También ocurre algo similar con la comida: aunque decimos preferir opciones más saludables, la realidad es que las cadenas de comida rápida son cada vez más populares.

¿Cómo fomentar el consumo responsable desde el marketing?

Entonces, ¿cómo podemos vender opciones más sostenibles (o más saludables) para que el consumidor las prefiera? Reduciendo el esfuerzo cognitivo. Es decir, simplificando el mensaje lo máximo posible para que sea fácil de entender y el producto resulte sencillo de utilizar o de consumir. Si parece complicado, lo más probable es que nuestro cerebro decida ignorarlo.

Conclusión: cuando el inconsciente manda

En resumen: este estudio es un ejemplo más de la importancia de conocer nuestro inconsciente. Los datos más recientes aseguran que tomamos el 95 % de las decisiones de forma inconsciente, y eso hace que nuestro cerebro racional a menudo se vea arrastrado a ciertos comportamientos o decisiones que, a veces, no podemos justificar. Por eso las neurociencias y el neuromarketing resultan imprescindibles hoy en día: nos ayudan a entender qué es lo que sucede realmente en la mente de nuestros consumidores… y cómo influir positivamente en el consumo responsable.

 

¡Soy Neurorachel! Una apasionada del marketing y la neurociencia.

Te ayudo a aplicar neurociencia en su comunicación, la experiencia de cliente para hacerla mucho más humana, empática y emocional.

👉¿Cómo ayudamos? Desde formación en neuromarketing a equipos creativos, de marketing al desarrollo de estudios neurocientíficos en espacios físicos o sobre producto, spot o campaña.

También soy profesora universitaria y ponente en conferencias.

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1. ¿Por qué decimos que somos sostenibles pero no actuamos en consecuencia?

Se trata de la brecha entre intención y comportamiento real. A nivel racional apoyamos el consumo responsable, pero al tomar decisiones de compra, factores como el precio, la inmediatez o el hábito suelen prevalecer. Esto se conoce como el efecto “intención-conducta”.

2. ¿Qué papel juega el cerebro en las decisiones de consumo sostenible?

El cerebro busca minimizar el esfuerzo y maximizar la recompensa. Por eso, optamos por productos más accesibles o familiares, aunque contradigan nuestros valores. Para activar el consumo sostenible, es clave generar mensajes que conecten emocionalmente y reduzcan la complejidad.

3. ¿Cómo puede el marketing impulsar decisiones más responsables?

Aplicando principios de neurocomunicación como el storytelling, la prueba social o la disonancia cognitiva positiva. Los mensajes deben ser claros, emocionales y prácticos. Mostrar consecuencias visibles e inmediatas también activa decisiones más conscientes.

4. ¿Cuáles son los sesgos que dificultan el consumo ético?

Algunos de los más frecuentes son el sesgo del presente (preferimos beneficios inmediatos), el sesgo de statu quo (rechazo al cambio) y el sesgo del esfuerzo (evitamos procesos complejos). Todos ellos limitan la adopción de hábitos sostenibles aunque tengamos intención de cambio.

5. ¿Qué estrategias neurocientíficas son efectivas para fomentar la sostenibilidad?

Incluir imágenes con fuerte carga emocional, usar palabras con impacto positivo (“futuro”, “cuidado”, “protección”), activar la empatía con historias reales y fomentar la identidad colectiva (ej. “todos podemos sumar”). Estas acciones generan mayor activación cerebral vinculada a la acción.

Técnicas de redacción persuasiva para enamorar

¿Qué relación existe entre nuestro cerebro y las palabras?

Utilizamos palabras a diario que nos producen emociones y que tienen un gran impacto en nosotros y en los que están a nuestro alrededor. Esto es porque los sentidos y el cerebro están conectados, es decir, lo que escuchamos o leemos genera una respuesta inmediata por nuestra parte.

¿Cuáles son las palabras que más impactan en nuestra mente?

Por ello, es súper importante que sepamos reconocer cuáles son las POWER WORDS. El término fue creado por David Ogilvy, nombre imprescindible en el mundo de la publicidad, quien nos explica que existen una serie de palabras que impactan al receptor del mensaje de una forma más poderosa que otras. Aplicado al neurocopywriting significa que el uso de ciertas palabras en el mensaje de ventas que transmitimos tiene más posibilidades de persuadir a nuestro potencial cliente para que nos compre. Ogilvy, en su libro Confesiones de un publicitario (1963), elaboró un listado con las 20 palabras más influyentes, siendo algunas de ellas: Ahora, fácil, mágico, deseado, oferta, fácil…

En el siguiente vídeo de NeuroRachel podréis descubrir por qué debemos utilizar en nuestros textos persuasivos las siguientes 3 palabras súper poderosas: NUEVO, FÁCIL Y GRATIS.

Y es que hay palabras que consiguen provocar un efecto mágico en la mente de nuestros consumidores.

¡Dale al play!

Hace unos meses asistimos a una conferencia de Rosa Morel, experta en comunicación persuasiva, donde pudimos descubrir a la autora y profesora Betty S. Flowers. Gracias a ella encontramos la inspiración para seguir nuevas estrategias a la hora de redactar.

Y es que, seguro que os ha pasado alguna vez habéis escrito algo emocionados durante horas, después lo hábeis releído y no os ha gustado nada de nada, y ese es el momento en el que perdéis la motivación por escribir y paráis. ¿Qué es lo que ocurre? Betty S. Flowers tiene la respuesta gracias a un estudio que realizó, donde estableció las 4 fases de la escritura por las que debemos pasar para mejorar, especialmente cuando nos quedamos bloqueados.

  1. EL LOCO. Estamos llenos de energía y entusiasmo. Se trata de una primera fase donde no hay que preocuparse todavía por los detalles. Aquí busca lo que te interesa o emociona, recopilando temas. Escribe página tras página y no te pares a juzgar.

2. EL ARQUITECTO. Momento para ordenar nuestras ideas. Desde la perspectiva del arquitecto, se organiza la información en esquemas básicos. No es una fase sentimental, sino que se centra en recoger pedazos de material y colocarlos en una estructura adecuada. El arquitecto piensa a nivel de organización y no se preocupa por la estructura de las frases.

3. EL CARPINTERO. Une las ideas en una secuencia lógica. En esta fase se procura que cada frase esté bien escrita, centrándonos en los argumentos del párrafo y siguiendo una secuencia lógica entre frases.

4. EL JUEZ. Energía crítica. Finalmente, entramos en el momento de examinar la puntuación, la ortografía, la gramática y todos los detalles. Nuestro «juez interno» interviene para inspeccionar los fallos y elaborar las correcciones que considere necesarias para conseguir un resultado final óptimo.

La autora descubrió que cuando creemos que lo que hemos escrito no está a la altura y no es de calidad, es porque estamos mezclando dos fuerzas que son antagónicas, es decir, al loco y al juez. ¿A qué se refiere con esto? Pues que si ambas fuerzas se juntan, nos bloqueamos, ya que mientras el loco saca nuestro lado más creativo, desorganizado y espontáneo, nuestro juez se encargará de ensalzar los errores y tumbar nuestras primeras ideas. Pero no podemos prescindir del juez. La solución será separarlo del loco, es decir, decirle al juez que le permitirás actuar, pero más tarde. Y entonces desatas al loco, donde las ideas mas creativas consigan fluir.

Haz que tus textos lleven a tu público a la acción

Seguro que os suena el principio de escasez porque ya lo mencionamos en el artículo sobre los principios de persuasión. Es aquel que explica que tenemos mayor predisposición a intentar adquirir productos o servicios que tienen una disponibilidad limitada. Valoramos mas cualquier cosa que está fuera de nuestro alcance o que es difícil de conseguir, y esto ocurre porque asociamos las cosas valiosas a aquello que no está al alcance de todos. En publicidad y marketing es muy común utilizar la táctica del número limitado de unidades y la táctica tiempo limitado. Esto provocará que se active el sistema de aversión a la pérdida en el cerebro de los consumidores y por lo tanto, les llevará a la acción.

¿Qué frases podéis utilizar que apelen al principio persuasivo de escasez?

  • Última oportunidad
  • Oferta válida hasta agotar existencias
  • Solo quedan x plazas
  • Estamos cerrando

En un entorno saturado de contenidos donde todas las marcas te cuentan su propia historia, muchas veces nos sentimos perdidos y acabamos bloqueándonos sin saber qué opción elegir de entre tantas opciones que venden productos y valores muy similares (aquí aparece el sesgo Too Much Info). Por todo ello, las marcas deben tratar de generar confianza en sus audiencias.

¿Cómo conseguir credibilidad? Atentos a las siguientes palabras que podéis incluir en vuestra redacción:

  • Seguridad
  • Resultados comprobados
  • Garantía
  • Estrategias probadas
  • Sin errores

Finalmente, para llevar a tus clientes a la acción, es decir, incentivarles a que te compren o que interactúen con tu marca, es importe que les guíes. Los consumidores quieren que les pongas las cosas fáciles y no tener que realizar esfuerzo cognitivo. Por ello, el uso de los power verbs será clave a la hora de mover a tu público a ir por el camino que tú quieres.

Incluye verbos y expresiones que generen emociones

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¿Qué te ha parecido? Ahora es tu momento para dejar a tu «loco» interno más creativo fluir, y sobre todo, aplicar estas técnicas para conseguir que tu negocio destaque y sea diferente frente a tu competencia.

Si buscas lanzar tu marca pero no sabes qué enfoque seguir ni cómo optimizar tu comunicación para crear impacto en tu audiencia Llámame y te diré cómo comenzar. ¿Hablamos? Let’s rock your brand!

Además, para descubrir mucho más del apasionante mundo del neuromarketing te invitamos a descubrir la biblioteca personal de NeuroRachel.

¡Os esperamos!

Cómo reacciona nuestro cerebro en el Black Friday

¿Escucháis ese sonido? ¡Son las épocas de gran consumo acercándose!

Algunos las recibís con muchísima ilusión, y otros… con un poco más de miedo, ya que crean el ambiente ideal para que fluyan las compras compulsivas e inconscientes (y muchas veces, sin control).

¿Sois de los que os dejáis llevar por ese sentimiento de ahora o nunca y arrasáis con todos los descuentos?

Uno de los momentos que ha favorecido este tipo de compras de impulso, es el Black Friday, una fecha que seguro tenéis apuntada en el calendario si buscáis encontrar auténticas gangas. Esta festividad comenzó en Estados Unidos como un día de grandes descuentos el día posterior a Acción de Gracias, y que con el paso de los años y la creación de campañas publicitarias más invasivas se ha conseguido establecer en España igualándose al nivel de las míticas rebajas de enero.

Todos hemos comprado alguna vez algo que no necesitamos, pero pocas veces nos paramos a pensar en qué nos ha movido a tomar esa decisión, y es ahí donde entra la neurociencia para explicárnoslo.

Como os hemos mencionado ya en otros artículos, existen dos modos de pensar establecidos por Daniel Kahneman, el sistema 1 (rápido, instintivo, emocional y subconsciente) y el sistema 2 (más lento, deliberativo, lógico, racional y consciente).

¿Cuál creéis que se activa durante el Black Friday?

Efectivamente, el sistema 1, el cual Kahneman explica que supone asociar nueva información con patrones o pensamientos ya existentes. Es la forma intuitiva de “reacción instintiva” de pensar y tomar decisiones, forma “primeras impresiones” y, a menudo, es la razón por la que saltamos directamente a las conclusiones.

Así, gracias a la neurociencia sabemos que la mayor parte del tiempo decidimos de manera rápida, automática, de manera instintiva, a veces inconscientemente, e influenciados por el contexto. Y precisamente este el momento donde las marcas aprovechan estos momentos de impulsividad para conseguir aumentar sus ventas.

Pero… ¿QUÉ OCURRE EXACTAMENTE EN NUESTRO CEREBRO?

Como comenta Candela Molina Gutiérrez (psicóloga general sanitaria y coordinadora de Cepsim Avenida de América) en esta entrevista, las ofertas estimulan el sistema de recompensa del cerebro porque generamos la expectativa de obtener algo satisfactorio. Así, nuestra motivación por la compra cambia, activándose las áreas del cerebro implicadas en el placer inmediato y motivando los comportamientos de consumo.

¿Cuáles son las áreas que participan en el circuito de recompensa durante el Black Frida y cuando estamos de compras? Principalmente destacar el núcleo accumbens, asociado a la aparición de la sensación del placer, y la dopamina, que participa en procesos cerebrales como la motivación y la recompensa ante estímulos placenteros (induce a la repetición de las conductas que nos comportan placer).

Cuando la parte emocional del cerebro está muy activada, limita el funcionamiento de la parte más racional que nos advertiría de que ese producto no es tan necesario, tan útil, tiene características negativas o un precio elevado. Y ahí es donde entran en juego los descuentos del Black Friday.

Es muy importante destacar también por otro lado que dentro del lóbulo frontal hay una zona determinante que nos permite tomar decisiones en un contexto cambiante (como es el de las rebajas): la corteza prefrontal ventromedial.

Esta monitoriza el coste de oportunidad (en este caso, el dinero que estamos dispuestos a pagar), en función de un contexto determinado. Del mismo modo en que esta región nos permite sopesar la opción más ventajosa en un determinado contexto, será la que nos determinará si una oferta merece o no la pena. De alguna manera, esta zona del cerebro nos permite anticipar los problemas o beneficios que podemos tener ante una determinada circunstancia. Y sirve así, entre otras funciones, para contrarrestar la acción de la amígdala, el núcleo relacionado con la gestión de las emociones.

En resumen, una misma situación de oferta puede entenderse como un descuento sin sentido o como una oportunidad que no hay que dejar escapar. Esto dependerá de la percepción del cliente, su experiencia y qué regiones del cerebro se activan en su proceso de compra: por un lado, las neuronas de la corteza prefrontal ventromedial monitorizarán la cantidad de dinero que los consumidores están dispuestos a pagar. El núcleo accumbens nos empujará a comprar aquello que ansiamos, sin importar el coste, mientras que la corteza prefrontal dorsolateral nos instará a tomar una decisión más racional. La acción combinada de todas estas regiones determinará qué decisión acabamos tomando ante una determinada oferta.

¿Qué tipo de emociones experimentamos en el Black Friday?

Estas las vivimos, generalmente, en fases muy diferenciadas:

#1. EXCITACIÓN por todo lo que queremos comprar.

#2. ESTRÉS a través del cual se vive que esa expectativa de recompensa se puede acabar («esta oferta sólo está hoy”) y eso motiva a la compra.

#3. ANSIEDAD por no obtener aquello que deseamos (cuando ese producto ansiado se ha agotado o finalmente hemos descubierto que no tenía el descuento que creíamos o nos habían prometido).

#4. ESTIMULACIÓN Y SATISFACCIÓN que generan una recompensa placentera al obtener el producto deseado.

Cómo reacciona nuestro cerebro en el Black Friday.
© Fotograma película Sexo en Nueva York

#5. NEGACIÓN al no ser conscientes de las compras compulsivas.

#6. CULPA tras la compra o la valoración crítica de los productos adquiridos, una vez se nos pasa la gratificación de comprar. Tras la compra el placer generado disminuye porque se ha satisfecho ese deseo y entonces comienza a trabajar la parte del cerebro encargada de la racionalidad y la evaluación crítica, que puede valorar esa compra como un gasto innecesario y a consecuencia, podemos experimentar culpa.

Y vosotros, ¿también experimentáis este tipo de emociones cuando os vais de rebajas?

Esperamos que hayáis disfrutado de este artículo muy acorde a las fechas en las que nos encontramos, con el Black Frida. Y por si os habéis quedado con ganas de saber más sobre este apasionante tema, compartimos con vosotros la entrevista a NeuroRachel en Cadena 100 junto a Christian Gálvez y Víctor Parrado.

Para descubrir mucho más del apasionante mundo del neuromarketing os invitamos a descubrir la biblioteca personal de NeuroRachel. ¡Os esperamos!