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Etiqueta: marketing sensorial

Neuromarketing: La fijación de precios

La fijación de precios es uno de los grandes retos de cualquier empresa o marca. De hecho cuando nos enfrentamos al precio se activa en nuestra amígdala y en la ínsula (donde se encuentran nuestras emociones negativas) un sentimiento de dolor, aversión a la pérdida.

Por lo tanto en este artículo os voy a mostrar las neuroclaves para que podáis fijar vuestros precios aplicando neuromarketing para así generar en el cerebro de vuestros clientes una sensación de necesidad y de placer.

Desde la visión del neuromarketing, el precio adecuado para un producto o servicio es lo que que el cliente esté dispuesto a pagar por él. Es decir, depende de la percepción del consumidor, sus expectativas y experiencias de compra previas.

La preferencia por un producto activa el área asociada a las recompensas y el placer (núcleo accumbens) y la visión de un precio excesivo o el rechazo del producto se correlaciona con la ínsula, región donde aparece el disgusto o las injusticias.

El precio así nos permite crear imágenes mentales, potenciando de sentidos y emociones que nos llevarán a tomar la decisión final: si vamos a comprar el producto o no.

¿Quieres saber cómo aplicarlo en tu empresa? Os mostramos a continuación una serie de técnicas de neuromarketing de fijación de precios que ayudarán a vuestro target a elegir vuestra marca.

#1: EL PRECIO SEÑUELO: Nuestro cerebro siempre está dispuesto a comparar valores y beneficios. Por lo tanto, utilizar un producto u oferta señuelo puede hacer que otro parezca tener una mejor relación calidad-precio. En su libro Predictably Irrational, Dan Ariely describe un experimento hecho usando ofertas de suscripción a una revista, en el cual a un primer grupo se le mostraba la siguiente oferta:

  • 59$ suscripción sólo a Internet. (elegida por 16 personas)
  • 125$ Suscripción solo a la versión impresa. (0 elecciones)
  • 125$ suscripción a Internet y a la versión impresa (elegida por 84 personas).

A pesar de no haber sido elegida por nadie, la oferta con sólo la forma impresa era el señuelo y servía para hacer que la oferta combinada pareciera mejor. Vemos así que esta técnica permite para cambiar conductas cuando un consumidor tiene que elegir entre opciones muy parecidas.

#neuroclave: Utiliza un precio «señuelo» que te ayude a vender tu producto estrella.

#2: EL PRECIO JUSTO: Dolor mínimo, ventas máximas. Es importante optimizar el precio y el propio producto para minimizar el dolor de pagar. El precio debe ser visto como justo. Si tu producto es más caro que otros, debes poner énfasis en explicarle a tu target por qué es un producto superior. O intentar amortiguar el dolor percibido al ver el precio ofreciendo alguna especie de paquete con artículos complementarios, que conlleve un valor extra. No hay que empujar al consumidor a comprar algo que no se puede permitir.

#neuroclave: Sé coherente con los precios de mercado de tu nicho.

#3: LO CARO ES MEJOR: El cerebro experimenta más placer cuando pensamos que estamos consumiendo un producto más caro, es decir, disfrutamos más de un producto cuanto más pagamos por él.

Investigadores de la Universidad de Stanford demostraron que segregamos más dopamina cuando pensamos que bebemos vino de 45€ en lugar de una botella de 5€ incluso cuando en realidad se trata de la misma bebida. Es por ello que muchas marcas lanzan al mercado sus productos a un precio más elevado, ya que quieren conseguir una buena imagen de marca y que la calidad percibida sea positiva. Se están dirigiendo así hacia un segmento del mercado muy concreto.

En el caso de productos de alta gama es muy recomendable la utilización de fijación de precios con números redondos, es decir, sin el uso de decimales. ¿Por qué ocurre esto? Los precios redondeados, como 100€, se consideran mejor opción para aquellas decisiones de compra impulsadas por la emoción, lo cual ocurre con productos lujosos que adquirimos porque conectamos con ellos emocionalmente. Los precios no redondeados, por el contrario, son mejor cuando la decisión de compra sigue un proceso de evaluación mucho más racional, ya que facilitarán que adquiramos el producto al percibir su precio como más barato (para nuestro cerebro no es lo mismo ver 49,99€ que 51€).

¿Decimales pares o impares? El cerebro se siente más cómodo con los múltiplos de 5. Y en cambio los impares nos cuestan más procesarlos. Así que ¡toma nota!

#neuroclave: Productos high ticket precio redondeado y si quieres mostrarte más competitivo utiliza decimales.

#4: EL PRECIO Y EL SISTEMA 1-2: Un simple símbolo precediendo el precio puede marcar la diferencia. Un estudio realizado en Cornell utilizó menús de restaurantes, probando variaciones sobre la presentación de sus precios:

  • Número con signo monetario (10€)
  • Número sin signo monetario (10)
  • Precio escrito, sin usar número (diez euros)

El resultado fue que las personas que vieron el precio sin el signo monetario compraron más. ¿Por qué? Debido a los sistemas del cerebro: Sistema 1 (rápido, intuitivo, no consciente) y el Sistema 2 (reflexivo y deliberativo). El sistema 1 de nuestro cerebro lo capta más rápido y acepta como un dolor compensado con el placer del plato. Es decir, no le importa pagar el precio ya que sabe que va a vivir una experiencia de placer. La aparición del símbolo monetario no es efectiva a la hora de consumir más, ya que consigue que se cree una especie de rechazo a la hora de pedir. Estos símbolos concuerdan con sentimientos egoístas, o compras por puro capricho. Sin embargo, en las campañas para dar y pensar en los demás, como regalos o peticiones para asociaciones sin ánimo de lucro sería conveniente evitar la simbología económica.

#neuroclave: Quitar de tu tarifas el símbolo € incrementará tu ticket medio.

#5: EL PRECIO ANCLA: Para comprender esta estrategia, os contamos uno de los estudios de Dan Ariely, donde mostró que hacer que el sujeto pensara en un número aleatorio -en este caso, las dos últimas cifras del número de la Seguridad Social- afectaba al precio que estaba dispuesto a pagar por diversos productos.

Así se comprobó que un número aleatorio más alto llevaba a elegir unos precios más altos: las personas que tenían sus dígitos entre 00-19 establecían un precio de 16,09$, y los que tenían los dos dígitos entre 80 y 99, fijaban un precio de 55,64$.

#neuroclave: Asegúrate de cuál es el precio ancla/referencia de tu producto o servicio antes de lanzarlo.

Espero que te haya gustado este resumen sobre cómo fijar precios aplicando #neuromarketing.

Fascinante, ¿verdad? Si quieres descubrir más sobre neuromarketing, te invito a ver mi biblioteca personal

Neuromarketing: Cómo despertar emociones a través del OÍDO.

¡Nueva semana, nuevo sentido!

Os invitamos una vez más a que aprendáis del marketing sensorial, una de las estrategias más potentes a la hora de enamorar a vuestras audiencias.

Y por supuesto también del neuromarketing, el cual abarca el estudio de la manera en que la mente de las personas responde a un determinado estímulo externo, con la intención de poder llegar a predecir su conducta o entender porque acaba decidiendo un camino y no otro.

Así, en el proceso de compra, los órganos sensoriales responden de manera inconsciente ante uno o varios estímulos, vinculados a los cinco sentidos.

Hoy vamos a centrarnos en el oído, y sobre todo, la importancia de la música en el proceso de la decisión de compra. ¿Cómo suena tu marca?

La música es el recurso que se lleva utilizando desde hace más tiempo, y hoy en día todas las empresas tratan de diseñar una estrategia de marketing sensorial auditivo que genere engagement con sus clientes. El efecto que esto produce, de manera inconsciente, es despertar los sentidos y las emociones de los consumidores, evocarnos recuerdos y afectar a nuestro comportamiento.

La semana pasada os contábamos el caso de Dunkin Donuts como un ejemplo muy potente de campaña de marketing sensorial. No sólo se trató de marketing olfativo, si no que el sonido tuvo un papel protagonista en la campaña. Si recordáis, los pulverizadores estaban programados para rociar aroma de café en los autobuses cada vez que se escuchara un jingle de Dunkin’ Donuts por la radio. De esta manera, el mensaje publicitario quedaba reforzado con una experiencia sensorial real.

Por ejemplo, ¿sabrías cantar la canción de Mercadona que suena por los pasillos? ¿Sabes lo que hace Carglass gracias a su eslogan musical? Si digo: EA Sports, It’s in the game, ¿a que lo has leído con la voz de EA Sports? O la canción del Cola Cao desde su primera versión, que sigue manteniéndose en la mente de los consumidores de cualquier generación. Todas estas melodías lo que han conseguido es que rápidamente identifiques la marca y por lo tanto haya quedado grabada en tu mente, en forma de sonido.

La música que escuchas en un supermercado o en una tienda de ropa, no está elegida al azar, sino que forma parte de un hilo musical que se escoge con el objetivo principal de fomentar las ventas y el consumo. Y es que según un el autor del libro «Branding emocional«, Marc Gobé, la música en un establecimiento influye directamente sobre el comportamiento del consumidor, ya que es un estímulo positivo.

Es decir, si nos sometemos a ritmos musicales más tranquilos mientras realizamos la compra en un supermercado, sin darnos cuenta, nuestros movimientos serán lentos y nos tomaremos la actividad con más calma. Sin embargo, cuando se busca una mayor fluidez del paso de los clientes, porque existe aglomeración, se fomentará la música con ritmos rápidos, por ejemplo, en centros comerciales, restaurantes, bares, etc.

Se ha comprobado también que una música suave invita al cliente a permanecer más tiempo en el establecimiento, una música clásica a gastar más y una música con mucho ritmo hace que sean más eficientes en la compra y elimina las esperas.

Un caso de gran éxito fue el de una cadena de supermercados que decidió alternar música francesa y alemana en sus establecimientos. Al final del estudio, se descubrió que cuando sonaban las melodías francesas se compraban más vinos de ese país, hasta 3 veces más. Cuando sonaban melodías alemanas, los vinos germanos se vendieron dos veces más que los franceses.

Otro caso que seguro conocéis es el de las tiendas de moda Bershka, tiendas dirigidas a un perfil joven claramente diferenciado. Entrar en sus locales por primera vez es vivir toda una experiencia. La música se escucha desde fuera de la tienda, llamando así la atención de todos los que pasan alrededor. ¿No habéis sentido que es como estar dentro de una discoteca?

Con este tipo de música, electrónica, bailable, con un volumen altísimo, Bershka consigue no solamente que su público objetivo entre en sus tiendas, sino que estén más proactivos a comprar los productos que venden en él. En el año 2012 llegó a comercializar sus propios CDs de música de la marca. ¿Lo sabíais?

Y tú, ¿has pensado en desarrollar una estrategia de audiobranding? Es decir, crear de una identidad sonora que permita a los consumidores asociarla a tu marca.

Aquí te dejamos unos recursos que serán muy útiles:

  1. Identifica a tu target y elige qué tipo de sonidos o melodías van acorde a su personalidad. ¿Son personas jóvenes? ¿Qué gustos tienen? Cada estilo musical aportará un nivel de energía diferente para un público distinto.
  2. Si cuentas con los recursos suficientes, y un amplio abanico de productos en tu cartera, sería muy positivo crear una melodía que se asocie a un producto concreto. ¡Como hizo Microsoft! Creó un sonido específico súper reconocible para el inicio de sesión. ¿Lo recuerdas verdad?
  3. Incluye vídeos en tu página web. Los vídeos tienen sonido y una capacidad increíble para captar la atención de los consumidores. ¡Marketing sensorial en estado puro!

Como asegura Nanette Nielsen, musicóloga e investigadora de la Universidad de la Oslo, “podemos cerrar los ojos, pero no podemos cerrar los oídos” Porque al final, la música y las marcas se encuentran siempre en un punto: las emociones.

Fascinante, ¿verdad? Si quieres descubrir más sobre neuromarketing, te invito a ver mi biblioteca personal.

Neuromarketing: ¿Cómo enamorar a través de los sentidos? EL OLFATO

Hoy os traigo un nuevo capítulo de la serie marketing sensorial.

¿Recordáis lo que es? ¡Os refresco la memoria!

El marketing sensorial se encarga de estimular los sentidos para que el proceso de compra de los consumidores pueda vivirse como una experiencia agradable y así acabar creando un vínculo entre marca y consumidor, conseguir recordar la marca, fortalecer la lealtad hacia ella y mejorar el posicionamiento de esta.  

De alguna manera u otra todos hemos estado expuestos en algún momento al marketing sensorial, visual, auditivo… Pero sin duda el sentido que más desarrollo está teniendo dentro del marketing sensorial: el olfato.

¡Y hoy te enseño todas las claves sobre él!

El funcionamiento del sentido del olfato es el siguiente: Las moléculas olfativas están en el ambiente. Entran en contacto con la mucosa nasal y llegan a los receptores del olfato, llamado epitelio olfativo. Las neuronas receptoras mandan información al bulbo olfatorio por medio de impulsos eléctricos. Toda esta información se envía al cerebro por medio de unos receptores ubicados en el bulbo y llegan al sistema límbico (llamado también cerebro emocional») donde se estimulan la memoria, los sentimientos y las emociones. Cuando llega el olor, se busca una relación con un recuerdo almacenado y si no se encuentra se crea uno nuevo. 

Varios estudios han demostrado que el olfato es probablemente el más sensible de los cinco sentidos, ya que consigue conducirnos a un recuerdo directo.

Según el Sense of Smell Institute en Nueva York, el ser humano es capaz de reconocer unos 10.000 olores y recuperarlos con un 65% de precisión después de un año de exposición. Este sentido es el que más se utiliza en estas técnicas de marketing sensorial, ya que podemos recordar el 35% de lo que olemos. De modo que la memoria y el olfato están directamente relacionados.

Y ahora, ¿quieres saber cómo sacar el máximo partido al marketing olfativo en tu marca? Atención a las siguientes estrategias para crear una experiencia sensorial única.

1. Aromas Identificativos: Crea un Logo Olfativo u Odotipo en función del briefing de tu marca para que tu público pueda incorporar en su mente un aroma determinado y asociarlo a ella. Estarás comunicando así los valores de tu empresa con un olor único y exclusivo. ¡Seguro que te has acordado del aroma de las tiendas Stradivarius en este mismo momento!

2. Aromas Asociativos: Utiliza aromas que, sin ser directamente identificativos de tu marca o empresa, permitan crear una asociación subjetiva con tu actividad comercial. ¿A que has estado en una juguetería en la que predominaba el olor a chuchería? ¡No es casualidad!

3. Aromas Reproductivos: Utiliza un aroma que reproduce exactamente el olor de tu producto en cuestión. Por ejemplo, crear una aromatización de evento con esencia del nuevo sabor de una marca de helados.

Un caso de éxito que generó gran impacto emocional a través de una de estas estrategias fue el de la marca Dunkin Donuts, que para potenciar la venta de café en su establecimiento decidió llevar a cabo una campaña de marketing sensorial. ¿Cómo lo hizo? Esparciendo el olor de su café en los autobuses cuando el jingle de su anuncio sonase en la radio. Además, una vez los usuarios bajaban del autobús, lo primero que se encontraban era un cartel publicitario de la marca. Una forma increíble y muy efectiva de involucrar todos los sentidos en una misma campaña.

Te dejo a continuación el vídeo completo.

En definitiva, gracias a esta exitosa campaña de marketing sensorial Dunkin Donuts consiguió incrementar la asistencia a sus establecimientos y esto repercutió en un aumento directo en las ventas en hasta un 30%.

En nuestra agencia The Smart Bubble también creamos experiencias sensoriales que generan emociones.

Hemos desarrollado, junto a Ambinature, nuestro partner, un proyecto para el restaurante barcelonés Tio Joe’s, siguiendo una estrategia de marketing olfativo. El objetivo principal de la marca era aumentar el tíquet medio de compra, potenciando la venta de un surtido de carnes a la brasa para compartir. Para ello, se creó un perfume con olor a brasa que se esparcía en el restaurante, y especialmente, en la entrada, de modo que también los transeúntes que pasaban por la puerta del restaurante recibían este impacto olfativo.

¿El resultado? El cerebro de los usuarios hacía que estos retuviesen en su memoria el olor a brasa, y por ello, acababan decantándose por elegir este plato.

Fascinante, ¿verdad? Si quieres descubrir más sobre el mundo del neuromarketing, te invito a ver mi biblioteca personal.