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Etiqueta: brain

Cómo reacciona nuestro cerebro en el Black Friday

¿Escucháis ese sonido? ¡Son las épocas de gran consumo acercándose!

Algunos las recibís con muchísima ilusión, y otros… con un poco más de miedo, ya que crean el ambiente ideal para que fluyan las compras compulsivas e inconscientes (y muchas veces, sin control).

¿Sois de los que os dejáis llevar por ese sentimiento de ahora o nunca y arrasáis con todos los descuentos?

Uno de los momentos que ha favorecido este tipo de compras de impulso, es el Black Friday, una fecha que seguro tenéis apuntada en el calendario si buscáis encontrar auténticas gangas. Esta festividad comenzó en Estados Unidos como un día de grandes descuentos el día posterior a Acción de Gracias, y que con el paso de los años y la creación de campañas publicitarias más invasivas se ha conseguido establecer en España igualándose al nivel de las míticas rebajas de enero.

Todos hemos comprado alguna vez algo que no necesitamos, pero pocas veces nos paramos a pensar en qué nos ha movido a tomar esa decisión, y es ahí donde entra la neurociencia para explicárnoslo.

Como os hemos mencionado ya en otros artículos, existen dos modos de pensar establecidos por Daniel Kahneman, el sistema 1 (rápido, instintivo, emocional y subconsciente) y el sistema 2 (más lento, deliberativo, lógico, racional y consciente).

¿Cuál creéis que se activa durante el Black Friday?

Efectivamente, el sistema 1, el cual Kahneman explica que supone asociar nueva información con patrones o pensamientos ya existentes. Es la forma intuitiva de “reacción instintiva” de pensar y tomar decisiones, forma “primeras impresiones” y, a menudo, es la razón por la que saltamos directamente a las conclusiones.

Así, gracias a la neurociencia sabemos que la mayor parte del tiempo decidimos de manera rápida, automática, de manera instintiva, a veces inconscientemente, e influenciados por el contexto. Y precisamente este el momento donde las marcas aprovechan estos momentos de impulsividad para conseguir aumentar sus ventas.

Pero… ¿QUÉ OCURRE EXACTAMENTE EN NUESTRO CEREBRO?

Como comenta Candela Molina Gutiérrez (psicóloga general sanitaria y coordinadora de Cepsim Avenida de América) en esta entrevista, las ofertas estimulan el sistema de recompensa del cerebro porque generamos la expectativa de obtener algo satisfactorio. Así, nuestra motivación por la compra cambia, activándose las áreas del cerebro implicadas en el placer inmediato y motivando los comportamientos de consumo.

¿Cuáles son las áreas que participan en el circuito de recompensa durante el Black Frida y cuando estamos de compras? Principalmente destacar el núcleo accumbens, asociado a la aparición de la sensación del placer, y la dopamina, que participa en procesos cerebrales como la motivación y la recompensa ante estímulos placenteros (induce a la repetición de las conductas que nos comportan placer).

Cuando la parte emocional del cerebro está muy activada, limita el funcionamiento de la parte más racional que nos advertiría de que ese producto no es tan necesario, tan útil, tiene características negativas o un precio elevado. Y ahí es donde entran en juego los descuentos del Black Friday.

Es muy importante destacar también por otro lado que dentro del lóbulo frontal hay una zona determinante que nos permite tomar decisiones en un contexto cambiante (como es el de las rebajas): la corteza prefrontal ventromedial.

Esta monitoriza el coste de oportunidad (en este caso, el dinero que estamos dispuestos a pagar), en función de un contexto determinado. Del mismo modo en que esta región nos permite sopesar la opción más ventajosa en un determinado contexto, será la que nos determinará si una oferta merece o no la pena. De alguna manera, esta zona del cerebro nos permite anticipar los problemas o beneficios que podemos tener ante una determinada circunstancia. Y sirve así, entre otras funciones, para contrarrestar la acción de la amígdala, el núcleo relacionado con la gestión de las emociones.

En resumen, una misma situación de oferta puede entenderse como un descuento sin sentido o como una oportunidad que no hay que dejar escapar. Esto dependerá de la percepción del cliente, su experiencia y qué regiones del cerebro se activan en su proceso de compra: por un lado, las neuronas de la corteza prefrontal ventromedial monitorizarán la cantidad de dinero que los consumidores están dispuestos a pagar. El núcleo accumbens nos empujará a comprar aquello que ansiamos, sin importar el coste, mientras que la corteza prefrontal dorsolateral nos instará a tomar una decisión más racional. La acción combinada de todas estas regiones determinará qué decisión acabamos tomando ante una determinada oferta.

¿Qué tipo de emociones experimentamos en el Black Friday?

Estas las vivimos, generalmente, en fases muy diferenciadas:

#1. EXCITACIÓN por todo lo que queremos comprar.

#2. ESTRÉS a través del cual se vive que esa expectativa de recompensa se puede acabar («esta oferta sólo está hoy”) y eso motiva a la compra.

#3. ANSIEDAD por no obtener aquello que deseamos (cuando ese producto ansiado se ha agotado o finalmente hemos descubierto que no tenía el descuento que creíamos o nos habían prometido).

#4. ESTIMULACIÓN Y SATISFACCIÓN que generan una recompensa placentera al obtener el producto deseado.

Cómo reacciona nuestro cerebro en el Black Friday.
© Fotograma película Sexo en Nueva York

#5. NEGACIÓN al no ser conscientes de las compras compulsivas.

#6. CULPA tras la compra o la valoración crítica de los productos adquiridos, una vez se nos pasa la gratificación de comprar. Tras la compra el placer generado disminuye porque se ha satisfecho ese deseo y entonces comienza a trabajar la parte del cerebro encargada de la racionalidad y la evaluación crítica, que puede valorar esa compra como un gasto innecesario y a consecuencia, podemos experimentar culpa.

Y vosotros, ¿también experimentáis este tipo de emociones cuando os vais de rebajas?

Esperamos que hayáis disfrutado de este artículo muy acorde a las fechas en las que nos encontramos, con el Black Frida. Y por si os habéis quedado con ganas de saber más sobre este apasionante tema, compartimos con vosotros la entrevista a NeuroRachel en Cadena 100 junto a Christian Gálvez y Víctor Parrado.

Para descubrir mucho más del apasionante mundo del neuromarketing os invitamos a descubrir la biblioteca personal de NeuroRachel. ¡Os esperamos!

El efecto de los libros de papel en nuestro cerebro

Nuestro cerebro funciona como un músculo: se entrena. Y la lectura es una de las herramientas más potentes para llevar a cabo ese entrenamiento.

La aparición de los ebook en el mercado creó una «batalla» donde la sociedad se dividió entre los que apostaron por la comodidad de las nuevas tecnologías frente a los siguen valorando mas (y prefiriendo) el contacto físico de un buen libro.

Los lectores más «tradicionales» valoran su aroma a hojas nuevas, el pasar página a página, su contacto, escribir pequeñas anotaciones con los típicos post-it, subrayar a lápiz sus frases favoritas o almacenarlos en su estantería como pequeños tesoros individuales.

Pero, según un estudio sobre hábitos de lectura, actualmente solo el 40% de los lectores lee exclusivamente en papel.

En el artículo de hoy os mostramos las ventajas que tiene leer en papel para nuestro cerebro, como siempre, desde la perspectiva de la #neurociencia.

Según la neurocientífica Maryanne Wolf, especialista en el cerebro lector y profesora de la Universidad de California, la lectura no forma parte únicamente del sistema lingüístico. Para leer, el lenguaje tiene que conectarse con la visión, el proceso mental, y sobre todo, con nuestra parte emocional.

¿CÓMO OCURRE ESTO?

Nuestro cerebro tiene la capacidad de crear nuevos circuitos neuronales. Desde el comienzo de nuestra historia, hace unos 6000 años, contábamos con un cerebro muy primitivo, donde se comenzaron a crear conexiones básicas entre símbolos y palabras. Poco a poco, la raza humana fue avanzando y empezaron a aparecer nuevas maneras de transmitir el lenguaje, y con él, nuestro pensamiento. La posterior aparición de los jeroglíficos hace 2000 años, la llegada del alfabeto griego y la escritura más compleja favorecieron a que los circuitos y el propio pensamiento se hacían mas sofisticados. Este desarrollo de miles de años se vuelve a poner en marcha en los niños cuando aprender a leer.

Pero, ¿cómo afecta a nuestra capacidad lectora el soporte que elegimos para disfrutar del nuevo libro que queremos leer?

Para descubrirlo, primero es necesario conocer el concepto de lectura profunda: surge a raíz de la evolución de los circuitos básicos. En ella conectamos la información decodificada con nuestros conocimientos previos, lo que nos permite hacer deducciones, ser mas analíticos y aprender a diferenciar lo que es verdad de lo que no.

Con la narrativa y las novelas se da un fenómeno extra: se produce empatía, ya que tomamos la perspectiva de lo que estamos leyendo. Según Robert Louis Stevenson, autor de La isla del tesoro, los libros más decisivos, generadores de mayor empatía e influencia son las novelas. «Repiten, reestructuran, enseñan lecciones de vida, nos desvinculan de nosotros mismos obligándonos a familiarizarnos con nuestro prójimo».

Un estudio realizado por un grupo de investigación de Barcelona analizó 50 estudios diferentes, con 170.000 jóvenes permitió demostrar que la comprensión lectora es significativamente mejor cuando se lee en papel.

Naomi Baron, experta en lingüística de la American University también investigó el tema durante dos años. Reunió datos de 429 estudiantes universitarios de Estados Unidos, Japón, Alemania, India y los países escandinavos. Cuando se les preguntó con cuál de ambos soportes se concentraban mejor, el 92 % de los alumnos respondió que con los textos impresos. Muchos señalaron también que, al leer en papel, entienden más y se distraen menos. El 67 % de los estudiantes dijeron sentir que los soportes digitales promueven las actividades múltiples mientras leen, mientras que solo el 41 % experimentó esa sensación al leer del papel. 

Todo esto se debe a que las pantallas afectan directamente a la lectura profunda. Estas funcionan como un mecanismo de defensa contra la gran cantidad de información con la que somos bombardeados. Ojear y leer sin atención se ha convertido en nuestro modus operandi, y la pantalla nos ayuda a avanzar mucho más rápido. Cuando ojeamos no utilizamos el lóbulo frontal, el encargado de la planificación, la selección de objetivos, y la resolución de problemas, por lo que no estamos analizando de forma crítica.

¿Qué ocurre en nuestro cerebro mientras leemos?

Primero se activa la corteza visual que procesa información consistente en símbolos reconocidos en ciertas áreas del cerebro como letras, mientras otras áreas juntan esas letras y las reconocen como conjuntos que constituyen palabras. A su vez contactan con otras que dotan de significado a esas palabras y grupos de palabras para activar las áreas del lenguaje y generar entendimiento. Esta secuencia de procesos activa el riego sanguíneo y la creación de neuronas.

Según han demostrado diferentes estudios, tras analizar el comportamiento cerebral en lectores de entre 6 y 22 años expuestos a líneas con palabras y garabatos, se registraba mayor actividad neuronal en el hemisferio izquierdo (área relacionada con las funciones verbales), y se reducía en el hemisferio derecho (funciones no verbales).

Cuando aprendemos a leer se están produciendo cambios en la corteza cerebral, el tálamo y el tronco del encéfalo.

En definitiva, nuestro cerebro es un lector infatigable que continuamente está aprendiendo, ya que quien lee, siempre aprende a interpretar desde su propio inconsciente.

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Neuromarketing: Cómo predecir las ventas con FMRI

La Resonancia Magnética Funcional (FMRI) es la herramienta biométrica más eficaz en la predicción de ventas.

¿CÓMO FUNCIONA? Combinando el campo magnético y ondas de radio, produce una señal que permite visualizar las estructuras del cerebro en detalle. Concretamente, mide la actividad neuronal monitorizando los cambios en la distribución del flujo sanguíneo dentro del cerebro.

¿QUÉ PODEMOS MEDIR? La codificación de la memoria, percepción sensorial, valencia emocional, deseo, confianza, lealtad o preferencia de marca. Por lo tanto, nos permite interpretar los procesos psicológicos en el
cerebro
de nuestros consumidores. Es muy adecuado para los estudios de neuromarketing, ya que nos permitirá la medición de la actividad cerebral mientras los sujetos realizan determinadas tareas o reciben estímulos del marketing.

¿Queréis saber cómo aplicar su uso en el mundo del neuromarketing? Aquí os dejamos un caso de estudio donde podréis descubrirlo.

En el estudio realizado por los investigadores alemanes Simone Kühn, Enrique Strelow y Jürgen Gallinat se compararon las diferentes formas de predecir las ventas de productos con los resultados reales haciendo uso de la resonancia magnética funcional.

La muestra seleccionada para este estudio fue de 18 consumidoras habituales de chocolate, todas mujeres, porque sabían que son las compradoras habituales de chocolate en supermercados, y además, todas indicaron que eran consumidoras del producto que se pretendía investigar.

El guión del experimento con FMRI se llevó a cabo en el siguiente orden (como se muestra en la imagen):

  1. Visualización de una cruz de fijación durante 6-8 s

2. Imagen del producto durante 2s

3. De nuevo una cruz de fijación durante 6-8s

4. Se muestra una comunicación durante 3s

5. Tercera proyección de la cruz durante 6-8s

6. Imagen del producto durante 2s

Se descubrió de esta forma qué creatividades produjeron una mayor activación del núcleo accumbens, la región de nuestro cerebro que se encarga de clasificar las sensaciones que percibimos, concretamente, el área del placer. 

Los resultados en orden de preferencia que se obtuvieron fueron los siguientes:

  1. Grupo productos
  2. Mujer
  3. Cepillo de dientes
  4. Pareja
  5. Manos sin texto
  6. Manos con texto

Después de la sesión con la herramienta, se entrevistó a las participantes a través de una entrevista personal a cada una donde se les pidió que ordenaran las comunicaciones según su gusto, apelando a su parte del cerebro más racional.

En este caso, el orden variaba considerablemente respecto a los datos recogidos con FMRI. Como podemos ver en la siguiente imagen, en el focus group la opción elegida fue la de manos sin texto, seguida por la del cepillo de dientes.

Comparativa del orden de preferencia entre entrevista personal y FMRI

Finalmente, llegó el momento de ver directamente la aceptación de las 6 opciones en el punto de venta. Se llevó a cabo una prueba real en un supermercado con 63.617 compradores, donde cada una de las opciones publicitarias se colocó durante una semana (sin ofertas especiales ni descuentos, todas bajo las mismas condiciones).

La comunicación que más vendió fue la del grupo de productos (59 compras de 10.318 compradores que acudieron esa semana al supermercado), seguida por la creatividad de la mujer con 57 compras. En tercer lugar encontramos a la pareja (52 compras), en cuarto lugar la del cepillo de dientes (51), en quinto las manos con texto (51) y finalmente, las manos sin texto (45).

Se descubrió así que la creatividad que potenció mayores ventas, es decir, la que presenta un grupo de productos, es la misma posicionada en primer lugar en el estudio con FMRI. Por lo tanto, las ventas que mejor se predijeron fueron las que utilizaron esta herramienta frente al resto de técnicas.

El uso de neuroimagen en una muestra relativamente pequeña demuestra viabilidad para predecir correctamente los cambios en las ventas en el punto de venta. Es decir, que el neuromarketing nos es de gran ayuda para la investigación de mercados tradicional.

Entonces, tras ver el ejemplo anterior…

¿DÓNDE PUEDES APLICAR EL USO DE FMRI EN TU ACTIVIDAD PROFESIONAL?

  • Pruebas de nuevos productos.
  • Pruebas de nuevas campañas.
  • Pruebas y desarrollo anuncios.
  • Identificación de los momentos clave de un anuncio o  material de vídeo.
  • Pruebas de diseño de envases.
  • Pruebas de precios.
  • Reposicionamiento de marca.
  • Predicción de compra.
  • Identificación de las necesidades.
  • Pruebas sensoriales.
  • Respaldo de celebridades.

NOTA: El coste de este tipo de estudios parte de las 5 cifras, es decir, se trata de tecnología a precio muy alto tanto por la herramienta en sí como por el proceso de realización del experimento.

Fascinante, ¿verdad? Si quieres descubrir más sobre neuromarketing, te invito a ver mi biblioteca personal

Neuromarketing: La fijación de precios

La fijación de precios es uno de los grandes retos de cualquier empresa o marca. De hecho cuando nos enfrentamos al precio se activa en nuestra amígdala y en la ínsula (donde se encuentran nuestras emociones negativas) un sentimiento de dolor, aversión a la pérdida.

Por lo tanto en este artículo os voy a mostrar las neuroclaves para que podáis fijar vuestros precios aplicando neuromarketing para así generar en el cerebro de vuestros clientes una sensación de necesidad y de placer.

Desde la visión del neuromarketing, el precio adecuado para un producto o servicio es lo que que el cliente esté dispuesto a pagar por él. Es decir, depende de la percepción del consumidor, sus expectativas y experiencias de compra previas.

La preferencia por un producto activa el área asociada a las recompensas y el placer (núcleo accumbens) y la visión de un precio excesivo o el rechazo del producto se correlaciona con la ínsula, región donde aparece el disgusto o las injusticias.

El precio así nos permite crear imágenes mentales, potenciando de sentidos y emociones que nos llevarán a tomar la decisión final: si vamos a comprar el producto o no.

¿Quieres saber cómo aplicarlo en tu empresa? Os mostramos a continuación una serie de técnicas de neuromarketing de fijación de precios que ayudarán a vuestro target a elegir vuestra marca.

#1: EL PRECIO SEÑUELO: Nuestro cerebro siempre está dispuesto a comparar valores y beneficios. Por lo tanto, utilizar un producto u oferta señuelo puede hacer que otro parezca tener una mejor relación calidad-precio. En su libro Predictably Irrational, Dan Ariely describe un experimento hecho usando ofertas de suscripción a una revista, en el cual a un primer grupo se le mostraba la siguiente oferta:

  • 59$ suscripción sólo a Internet. (elegida por 16 personas)
  • 125$ Suscripción solo a la versión impresa. (0 elecciones)
  • 125$ suscripción a Internet y a la versión impresa (elegida por 84 personas).

A pesar de no haber sido elegida por nadie, la oferta con sólo la forma impresa era el señuelo y servía para hacer que la oferta combinada pareciera mejor. Vemos así que esta técnica permite para cambiar conductas cuando un consumidor tiene que elegir entre opciones muy parecidas.

#neuroclave: Utiliza un precio «señuelo» que te ayude a vender tu producto estrella.

#2: EL PRECIO JUSTO: Dolor mínimo, ventas máximas. Es importante optimizar el precio y el propio producto para minimizar el dolor de pagar. El precio debe ser visto como justo. Si tu producto es más caro que otros, debes poner énfasis en explicarle a tu target por qué es un producto superior. O intentar amortiguar el dolor percibido al ver el precio ofreciendo alguna especie de paquete con artículos complementarios, que conlleve un valor extra. No hay que empujar al consumidor a comprar algo que no se puede permitir.

#neuroclave: Sé coherente con los precios de mercado de tu nicho.

#3: LO CARO ES MEJOR: El cerebro experimenta más placer cuando pensamos que estamos consumiendo un producto más caro, es decir, disfrutamos más de un producto cuanto más pagamos por él.

Investigadores de la Universidad de Stanford demostraron que segregamos más dopamina cuando pensamos que bebemos vino de 45€ en lugar de una botella de 5€ incluso cuando en realidad se trata de la misma bebida. Es por ello que muchas marcas lanzan al mercado sus productos a un precio más elevado, ya que quieren conseguir una buena imagen de marca y que la calidad percibida sea positiva. Se están dirigiendo así hacia un segmento del mercado muy concreto.

En el caso de productos de alta gama es muy recomendable la utilización de fijación de precios con números redondos, es decir, sin el uso de decimales. ¿Por qué ocurre esto? Los precios redondeados, como 100€, se consideran mejor opción para aquellas decisiones de compra impulsadas por la emoción, lo cual ocurre con productos lujosos que adquirimos porque conectamos con ellos emocionalmente. Los precios no redondeados, por el contrario, son mejor cuando la decisión de compra sigue un proceso de evaluación mucho más racional, ya que facilitarán que adquiramos el producto al percibir su precio como más barato (para nuestro cerebro no es lo mismo ver 49,99€ que 51€).

¿Decimales pares o impares? El cerebro se siente más cómodo con los múltiplos de 5. Y en cambio los impares nos cuestan más procesarlos. Así que ¡toma nota!

#neuroclave: Productos high ticket precio redondeado y si quieres mostrarte más competitivo utiliza decimales.

#4: EL PRECIO Y EL SISTEMA 1-2: Un simple símbolo precediendo el precio puede marcar la diferencia. Un estudio realizado en Cornell utilizó menús de restaurantes, probando variaciones sobre la presentación de sus precios:

  • Número con signo monetario (10€)
  • Número sin signo monetario (10)
  • Precio escrito, sin usar número (diez euros)

El resultado fue que las personas que vieron el precio sin el signo monetario compraron más. ¿Por qué? Debido a los sistemas del cerebro: Sistema 1 (rápido, intuitivo, no consciente) y el Sistema 2 (reflexivo y deliberativo). El sistema 1 de nuestro cerebro lo capta más rápido y acepta como un dolor compensado con el placer del plato. Es decir, no le importa pagar el precio ya que sabe que va a vivir una experiencia de placer. La aparición del símbolo monetario no es efectiva a la hora de consumir más, ya que consigue que se cree una especie de rechazo a la hora de pedir. Estos símbolos concuerdan con sentimientos egoístas, o compras por puro capricho. Sin embargo, en las campañas para dar y pensar en los demás, como regalos o peticiones para asociaciones sin ánimo de lucro sería conveniente evitar la simbología económica.

#neuroclave: Quitar de tu tarifas el símbolo € incrementará tu ticket medio.

#5: EL PRECIO ANCLA: Para comprender esta estrategia, os contamos uno de los estudios de Dan Ariely, donde mostró que hacer que el sujeto pensara en un número aleatorio -en este caso, las dos últimas cifras del número de la Seguridad Social- afectaba al precio que estaba dispuesto a pagar por diversos productos.

Así se comprobó que un número aleatorio más alto llevaba a elegir unos precios más altos: las personas que tenían sus dígitos entre 00-19 establecían un precio de 16,09$, y los que tenían los dos dígitos entre 80 y 99, fijaban un precio de 55,64$.

#neuroclave: Asegúrate de cuál es el precio ancla/referencia de tu producto o servicio antes de lanzarlo.

Espero que te haya gustado este resumen sobre cómo fijar precios aplicando #neuromarketing.

Fascinante, ¿verdad? Si quieres descubrir más sobre neuromarketing, te invito a ver mi biblioteca personal