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Etiqueta: cerebro

¿Qué tienen en común Ikea, el Concorde y el horóscopo?

En este artículo te traigo 5 sesgos que nos afectan cada día y quizá no conocías

Estamos llenos de sesgos y esto no lo podemos evitar.

Pero, por si no conoces lo que es un sesgo, comencemos por el principio…

El cerebro es uno de los órganos más fascinantes de nuestro cuerpo. Y, aunque todavía encierra muchos misterios, en las últimas décadas han tenido lugar avances significativos en la neurociencia que nos han permitido comprender mejor su funcionamiento.

Uno de los descubrimientos más relevantes en este campo llegó de la mano de Daniel Kahneman con su libro Pensar rápido, pensar despacio, publicado en 2011, que planteaba que nuestro cerebro opera utilizando dos sistemas de pensamiento, el Sistema 1 y el Sistema 2:

  • Sistema 1: tiene una forma más primitiva, es el resultado de la evolución de millones de años. Es un sistema automático, rápido, intuitivo y emocional. Por ejemplo, es el responsable de que frenemos cuando vamos conduciendo y vemos un obstáculo en la carretera.

  • Sistema 2: desde el punto de vista evolutivo es más reciente y es lento, consciente, analítico y reflexivo. Se activa cuando llevamos a cabo acciones más complejas, como tomar una decisión sobre un proyecto futuro.


Estos dos sistemas se complementan y cada uno tiene sus propias ventajas y desventajas. El Sistema 2 es más preciso y flexible, pero consume mucha energía cognitiva. Sin embargo, el Sistema 1 consume pocos recursos cognitivos y es eficiente, pero debido a su naturaleza rápida e intuitiva, puede cometer errores. Algunos de ellos son los que conocemos como sesgos cognitivos.

“Los sesgos cognitivos, por tanto, son errores sistemáticos en el pensamiento que afectan a la forma en que tomamos decisiones o percibimos la realidad.”

Hay registrados más de 170 sesgos. Hoy te traigo 5 curiosos que seguro que te generarán un momento “qué interesante”. Sigue leyendo 👇

1. Efecto IKEA

“El efecto Ikea es la tendencia a valorar más los productos que hemos realizado por nosotros mismos”.

Fue bautizado así en honor al ritual de “montarse uno mismo los muebles en IKEA”.

Fue en 2011 cuando 3 neurocientíficos, Norton, Morchon y Ariely hicieron un experimento donde demostraron que apreciamos más los objetos en los que hemos invertido tiempo y esfuerzo. Así pues, existe una mayor valoración personal por la implicación en el proceso y que había una relación directa entre el esfuerzo y el apego.

Sin embargo, el DIY llevaba varios años en el mercado, como con las tartas de Royal. En su interior, estas tartas incluyen un sobre de ingredientes premezclados a los que solo hace falta añadir leche o huevos. Si bien la preparación es muy sencilla y nos ayuda a ahorrar tiempo, nos implicamos en el proceso y sentimos que lo hemos hecho nosotros mismos, lo cual nos genera una mayor satisfacción que si compramos una tarta ya horneada.

2. Efecto arrastre

“El efecto arrastre hace referencia a la tendencia del ser humano a adoptar determinados comportamientos o actitudes porque otras personas lo hacen”.

Este sesgo se explica porque somos seres gregarios y a nuestro cerebro le resulta más sencillo (y ahorra energía) imitando el comportamiento del resto, pues confiamos en que si lo hace la mayoría es la opción correcta.

También se conoce al efecto arrastre como “efecto Bandwagon”. Este término tiene su origen en el siglo XIX, cuando las campañas políticas estadounidenses consistían en carruajes con adornos en los que iban los políticos que animaban a la gente a subirse como apoyo a los candidatos.

Un ejemplo del efecto arrastre o Bandwagon es la clásica forma de decantarnos por un restaurante que está lleno, mientras que si está vacío suele ser un motivo disuasorio.

3. Falacia del Concorde

“Es la tendencia de las personas u organizaciones a seguir invirtiendo en aquel proyecto no rentable o fallido por los recursos previamente invertidos en vez de centrarse en los beneficios futuros”.

La clave de este sesgo está en la justificación del camino recorrido como elemento clave para no soltar lo que no es viable.

Este término viene del avión supersónico Concorde, que fue un proyecto conjunto entre Reino Unido y Francia en el que se invirtió una suma cuantiosa de dinero. A pesar de que durante el proceso se determinó que no sería viable por los costes y la falta de demanda, ambos países prefirieron seguir invirtiendo.

4. Efecto Forer

¿Eres de los que te crees el horóscopo?

“Este sesgo asegura que tendemos a aceptar descripciones vagas y generales sobre nuestra personalidad como si resultaran muy específicas, aunque esas descripciones puedan aplicarse a muchas personas”.

Por ejemplo, cuando leemos el horóscopo y nos sentimos identificados con todos los rasgos asociados a nuestro signo zodiacal.

El nombre de este sesgo viene de un psicólogo estadounidense que, en 1948, hizo un experimento para demostrar su existencia. Descubrió que los sujetos aceptaban descripciones de personalidad vagas y generalizadas que él mismo había creado, tanto así que eran idénticas en todos los casos y, aun así, todos los participantes se sintieron identificados.

5. Maldición del conocimiento

Si no entiendes cómo hay gente que no sabe algo que es obvio para ti, esta es la definición del sesgo de la maldición del conocimiento.

“La maldición del conocimiento hace referencia a que, cuando hemos adquirido un conocimiento específico, nos resulta muy complejo recordar cómo era no saberlo y acostumbramos a subestimar la dificultad de las otras personas para entenderlo.”

Puede ser complicado de gestionar en entornos profesionales y educativos, pues este sesgo nos hace suponer que la información es más clara o fácil de entender de lo que realmente es por el hecho de que nosotros ya la conocemos.

Un truco para esquivar este sesgo es adoptar la perspectiva del principiante. Es decir, intentar recordar cómo era nuestra realidad antes de tener cierta información o conocimientos y ajustar nuestro discurso.

¿Qué te han parecido? ¿Los conocías?

Estos son tan solo algunos de los muchos sesgos cognitivos que influyen en nuestro día a día. Aunque estos sesgos permiten tomar decisiones rápidas sin consumir demasiados recursos cerebrales, también pueden llevar a prejuicios, malentendidos o decisiones cuestionables.

Por ello, reconocerlos y tenerlos en mente nos ayudan a mejorar la forma en que tomamos decisiones y a ser más críticos con ese funcionamiento automático del veloz Sistema 1.

1. ¿Qué es un sesgo cognitivo y cómo afecta a nuestras decisiones de compra?

Un sesgo cognitivo es un atajo mental que usamos para tomar decisiones rápidamente, pero que a menudo nos lleva a juicios irracionales. En marketing, estos sesgos influyen en nuestras elecciones sin que nos demos cuenta, afectando desde qué producto elegimos hasta cuánto estamos dispuestos a pagar.

2. ¿Por qué seguimos comprando cosas aunque sabemos que no las necesitamos?

Esto se debe a sesgos como la disonancia cognitiva y el sesgo de confirmación. Nuestro cerebro busca justificar decisiones emocionales con razones lógicas, y muchas veces preferimos reafirmar nuestras creencias que cuestionarlas, lo que nos lleva a seguir comprando por impulso.

3. ¿Qué tiene que ver el Concorde con las decisiones empresariales?

El efecto Concorde o “coste hundido” ocurre cuando seguimos invirtiendo en algo porque ya hemos invertido mucho, aunque no tenga sentido seguir. En marketing, este sesgo hace que los consumidores se mantengan fieles a productos o marcas simplemente por no «perder» lo ya invertido.

4. ¿Cómo usa Ikea los sesgos cognitivos para aumentar sus ventas?

Ikea explota el “efecto IKEA”: las personas valoran más los productos que construyen ellas mismas, aunque no queden perfectos. Esto genera mayor apego emocional y percepción de valor. También utiliza el recorrido forzado para aumentar el tiempo de exposición y las compras impulsivas.

5. ¿Qué relación hay entre el horóscopo y el marketing?

Ambos se apoyan en el sesgo de validación subjetiva: las personas tienden a interpretar mensajes ambiguos como si fueran hechos a medida. En marketing, esto se traduce en copys que apelan directamente al “tú”, generando sensación de personalización y aumentando la conexión emocional.

Procesos intuitivos para emprender

Neuroemprendimiento. Parte III

¡Bienvenidos/as al último de mis artículos dentro de la serie sobre #neuroemprendimiento!

Juntos hemos descubierto cómo funciona el cerebro de un emprendedor, cuáles son sus conexiones neuronales, y algunas de sus cualidades más destacadas (¿son realmente más creativos que los demás?).

Pero, finalmente, como emprendedor… ¿qué es lo que te hace diferente?

A la hora de emprender es esencial la diferenciación. Un modo diferente de presentar un producto, de fabricarlo, de entregarlo, de elegir las materias primas, el target al que se dirige… ese valor diferencial se asienta en gran medida en la intuición de quien lo lidera. Y es que los procesos intuitivos poseen características específicas:

  • Se establecen mayoritariamente en el inconsciente 
  • Se relacionan frecuentemente con conocimientos previos que permiten aumentar la eficacia a la hora de resolver problemas y en la toma de decisiones. 
  • Permiten aplicar en forma rápida un modo típico de actuación en un panorama concreto.

Nuestro cerebro está diseñado de tal forma que no tiene siempre las respuestas a todo aquello que se necesita en cada momento. La mayor parte del conocimiento está latente en procesos que se dan en el inconsciente. Por lo tanto, no sería positivo que, ante cada situación que se nos presenta en el trabajo o en cualquier otro ámbito de la vida cotidiana, nos obliguemos a seguir los «pasos formales» en la toma de decisiones: recordar experiencias pasadas, evaluarlas en el marco a resolver y finalmente definir alternativas para el problema actual. 

Por ello, para optimizar sus procesos, nuestro cerebro utiliza atajos: ante una situación que identifica y reconoce, recupera la reacción más adecuada que recuerda y la propone sin dar razones ni explicaciones. Cuando está bien entrenado, mejora sustancialmente el desempeño y por tanto, la capacidad de respuesta. 

¿Con esto qué quiero decir? Pues que la generación de nuevas ideas nace normalmente de una amplia base de conocimientos que «empapa» los circuitos cerebrales y que, por lo tanto, puede ser estimulada, entrenada y mejorada. Lo importante para conseguirlo es siempre interactuar con el ambiente, captar sus sutilezas, comprender las reacciones del mercado y de los clientes, y sobre todo…. inhibir nuestros automatismos de comportamiento ¡SALIENDO DE LA ZONA DE CONFORT!

Como os contaba en mi artículo sobre las características del emprendedor, existen cualidades que se pueden ejercitar para conseguir interiorizarlas en su máximo nivel. A continuación os desvelo las claves para descubrir cómo aplicarlo en vuestro día a día y en vuestros negocios. ¡Muy atentos!

¿Cómo podemos entrenar nuestro cerebro ante nuevos proyectos?

  • Tener un objetivo claro y ser capaz de asumir riesgos económicos, del uso del tiempo, el desafío de ser innovador, no desatender la vida personal, y comprender que a mayor crecimiento, mayor tiempo y esfuerzo.
  • Comprender desde el inicio el alto grado de compromiso que requerirá esta nueva etapa, tanto en energía mental como física.
  • Mantener una actitud positiva siempre. Para conservarla, manejar la inteligencia emocional de los sentimientos que puedan aparecer en distintos momentos del proyecto. 
  • Reconocer las propias limitaciones. Rodearse de expertos que puedan colaborar y rellenar el hueco de esas carencias, aprendiendo así a delegar en ellos. 
  • No es solo idear, es hacer. La responsabilidad marca la diferencia, y hacer que las cosas sucedan es el paso que hará que evoluciones de idealista a emprendedor.

La garra, la potencia, la pasión, la intensidad que se ponen en el desarrollo del negocio son los valores que marcarán la diferencia entre ser un ejecutivo más, a convertirse en un verdadero emprendedor. 

¿Qué te ha parecido el último artículo de mi serie sobre #neuroemprendimiento? Si tienes espíritu emprendedor y buscas lanzar tu marca pero no sabes qué enfoque seguir ni cómo optimizar tu comunicación para crear impacto en tu audiencia Llámame y te diré cómo comenzar. ¿Hablamos? Let’s rock your brand!

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Características del emprendedor: ¿son realmente más creativos?

Neuroemprendimiento. Parte II

¡Estamos de vuelta con la serie de #neuroemprendimiento!

En nuestro anterior artículo mencionábamos cuáles son algunos de los rasgos que diferencian al emprendedor/a, y aprendimos que en el funcionamiento de su cerebro se producen conexiones neuronales diferentes al del resto de los mortales.

Por eso hoy nos vamos a centrar en una de las cualidades más valoradas a la hora de crear un negocio desde cero. Y es que uno de los rasgos más comunes para un emprendedor es la capacidad de pensamiento «out of the box», es decir, pensar diferente, de manera no convencional o desde una nueva perspectiva. En este punto es donde entran en acción la originalidad y la creatividad, condiciones que se pueden entrenar para poseerlas en su máximo nivel.

El cerebro creativo de los emprendedores

La creatividad puede ser considerada como un talento que todas las personas tienen en mayor o menor medida. En nuestro día a día, en las tareas más simples es necesario tener ideas ingeniosas (pensar maneras de ahorro, elegir un viaje diferente, convencer a nuestro jefe para conseguir vacaciones….) Y por supuesto, esto ocurre también en los negocios.

Según Anna Abraham, autora de La neurociencia de la creatividad, la creatividad se define como la capacidad de producir «ideas originales, inusuales o novedosas de alguna manera que sean capaces de adaptarse al contexto en cuestión». Tu creación o idea de negocio no puede ser simplemente nueva, también debe considerarse buena de alguna manera. 

De esta forma, la autora explica que la función creativa podría resumirse con cinco «P»: la «persona» que lo realiza, la «presión» ambiental a la que responde y rodea, el «proceso» creativo en sí, el «producto» obtenido y por último la «perspectiva» desde donde se mira, en este caso neurocientífica.

En un estudio publicado en Neuroscience News , se pidió a los sujetos de investigación que realizaran la «tarea de usos alternativos», es decir, en la que intentasen pensar en usos nuevos o inusuales para artículos domésticos comunes, como un calcetín o un ladrillo, mientras que a través del uso del FMRI se medía su flujo sanguíneo en el cerebro, lo que permitió a los científicos examinar qué regiones del cerebro fueron las más activas. 

Los participantes fueron calificados en función de la cantidad de ideas que se les ocurrieron, lo poco común que eran sus usos y lo elaboradas que eran sus explicaciones. A pesar de la dificultad de medir la creatividad espontánea a través de esta tarea, se demostró una correlación entre obtener mejores ideas y disfrutar de pasatiempos más creativos cada día. Se utilizó un análisis estadístico para determinar qué conexiones neuronales se correlacionaron con puntuaciones más altas en la tarea de usos alternativos, siendo estos una «red de alta creatividad», mientras que los resultados correlacionados negativamente con la creatividad, se agruparon en una «red de baja creatividad». 

Los investigadores descubrieron que esta red altamente creativa se compone de tres redes diferentes y más pequeñas que normalmente no se activan al mismo tiempo: la red de prominencia, la red predeterminada y la red de control ejecutivo

  • La red predeterminada está en juego durante el pensamiento inactivo y espontáneo
  • La red de control ejecutivo se activa durante las tareas que requieren atención
  • La red de prominencia actúa como un mecanismo de conmutación entre las redes ejecutiva y predeterminada.

Así, se llegó a la conclusión de que las personas más creativas han mejorado la coactivación simultánea de estas redes cerebrales que generalmente funcionan por separado.

Neuroemprendimiento Apple

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Cómo funciona el cerebro de un emprendedor.

Neuroemprendimiento. Parte I

¿Qué tienen de especial aquellos que deciden comenzar desde cero su propio negocio?

Seguro que hay diferentes cualidades o capacidades que te vienen a la mente: son creativos, con la capacidad para resolver conflictos o de realizar una buena planificación. También pueden ser percibidos como optimistas, resolutivos o incluso, como auténticos valientes.

Nosotros no hemos podido evitar ir un poquito más allá y preguntarnos, como buenos entusiastas de la neurociencia que somos… ¿Funciona su cerebro de manera distinta al resto de los mortales? Y en ese caso… ¿Cuáles son las regiones cerebrales que se activan en el cerebro de un emprendedor? ¿Qué procesos son los que se llevan a cabo?

En el artículo de hoy comenzamos nuestra nueva serie sobre neuroemprendimiento, donde te iremos desvelando las claves del cerebro del emprendedor y cómo sacarle más partido.

¡Sigue leyendo para aprender mucho más!

Nuestro cerebro tiene mucho que ver con la capacidad para emprender: memoria, concentración, atención, creatividad, flexibilidad mental, inteligencia, intuición, dominio del estrés, autoliderazgo emocional… Y es que la mente emprendedora es innata al ser humano porque se vincula con su supervivencia. Sin embargo, a partir de la evolución humana hacia la llamada «zona de confort», los disparadores que mantienen en buena forma esta actitud se han adormecido.

El cerebro del emprendedor

Tener una buena idea y la fuerza de llevarla a cabo son la clave para comenzar un nuevo proyecto. Pero ya no basta con crear un proyecto que tenga éxito y se mantenga en el tiempo, sino que es indispensable trabajar también los atributos vinculados al pensamiento. De esta forma, la neurociencia tiene un protagonismo clave para construir el marco esencial para ser creativos y darles originalidad a las ideas y soluciones que serán necesarias no solo al comienzo, sino durante todo el largo camino del emprendimiento.

Para comprender mejor el funcionamiento de la mente del emprendedor nos vamos a basar en un estudio realizado por la Harvard Business Review, donde se midió la actividad cerebral durante la toma de una decisión simple. Para ello se formaron dos grupos: un grupo de treinta fundadores de empresas y otro de treinta ejecutivos no emprendedores. A todos ellos se les mostraron una serie de imágenes con colores y palabras de colores discordantes. Por ejemplo, la palabra azul escrita con color rojo.

¿Cuáles fueron los resultados? Al medir la actividad cerebral a través del FMRI se descubrió que los emprendedores fueron más proclives a responder rápidamente y se mostraron menos inhibidos a la hora de comentar el problema. Los “no emprendedores” actuaron con más lentitud reconociendo el problema de los colores. Otro resultado sorprendente fue que en el cerebro de los emprendedores se activaron más áreas cerebrales que participan en el proceso de atención y en la resolución de problemas. Esto podría estar relacionado con una mejor atención selectiva visual, selección de respuestas y control ejecutivo, lo que quizá podría permitirles resolver conflictos de forma rápida y exitosa.

Se descubrió así que el cerebro de los emprendedores tiene conexiones neuronales que funcionan de manera diferente al de los demás:

  • Esas conexiones hacen posible la capacidad de detectar oportunidades que otros no han visto.
  • Los emprendedores actúan: no planean tanto, sino que asumen los riesgos y toman decisiones de forma rápida que los lleva a la acción.
  • Tienen tendencia a concentrarse mucho por períodos de tiempo mas cortos en determinadas tareas, y utilizan muchos recursos mentales para realizar una tarea de su interés (demostrando así pasión).

Para crear proyectos novedosos de impacto y efectivos, surge el neuroemprendimiento, el cual sugiere iniciar el planteamiento de un proyecto con cierta distancia mental.

¿Qué es esto? El distanciamiento mental consiste en tener la capacidad analítica de tomar distancia del negocio, verlo en perspectiva con detalle, con suficiente nivel crítico como para realizar los cambios que se requieran. Y es que la mente humana tiene el potencial para alargar el intervalo que existe entre estímulo y respuesta. El cerebro posee una arquitectura neural sofisticada para innovar durante un comportamiento complejo, ya que estamos neurológicamente preparados para innovar y emprender.

El distanciamiento mental mejora por lo tanto el funcionamiento cognitivo (atención) y la regulación emocional (miedos). De este modo se puede conseguir un planteamiento más científico y realista de un proyecto emprendedor (ya que lo que ocurre normalmente es que tenemos tendencia a aceptar los hechos sin más, sin cuestionarlos, a actuar de manera automática).

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