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Etiqueta: emprendimiento

Características del emprendedor: ¿son realmente más creativos?

Neuroemprendimiento. Parte II

¡Estamos de vuelta con la serie de #neuroemprendimiento!

En nuestro anterior artículo mencionábamos cuáles son algunos de los rasgos que diferencian al emprendedor/a, y aprendimos que en el funcionamiento de su cerebro se producen conexiones neuronales diferentes al del resto de los mortales.

Por eso hoy nos vamos a centrar en una de las cualidades más valoradas a la hora de crear un negocio desde cero. Y es que uno de los rasgos más comunes para un emprendedor es la capacidad de pensamiento «out of the box», es decir, pensar diferente, de manera no convencional o desde una nueva perspectiva. En este punto es donde entran en acción la originalidad y la creatividad, condiciones que se pueden entrenar para poseerlas en su máximo nivel.

El cerebro creativo de los emprendedores

La creatividad puede ser considerada como un talento que todas las personas tienen en mayor o menor medida. En nuestro día a día, en las tareas más simples es necesario tener ideas ingeniosas (pensar maneras de ahorro, elegir un viaje diferente, convencer a nuestro jefe para conseguir vacaciones….) Y por supuesto, esto ocurre también en los negocios.

Según Anna Abraham, autora de La neurociencia de la creatividad, la creatividad se define como la capacidad de producir «ideas originales, inusuales o novedosas de alguna manera que sean capaces de adaptarse al contexto en cuestión». Tu creación o idea de negocio no puede ser simplemente nueva, también debe considerarse buena de alguna manera. 

De esta forma, la autora explica que la función creativa podría resumirse con cinco «P»: la «persona» que lo realiza, la «presión» ambiental a la que responde y rodea, el «proceso» creativo en sí, el «producto» obtenido y por último la «perspectiva» desde donde se mira, en este caso neurocientífica.

En un estudio publicado en Neuroscience News , se pidió a los sujetos de investigación que realizaran la «tarea de usos alternativos», es decir, en la que intentasen pensar en usos nuevos o inusuales para artículos domésticos comunes, como un calcetín o un ladrillo, mientras que a través del uso del FMRI se medía su flujo sanguíneo en el cerebro, lo que permitió a los científicos examinar qué regiones del cerebro fueron las más activas. 

Los participantes fueron calificados en función de la cantidad de ideas que se les ocurrieron, lo poco común que eran sus usos y lo elaboradas que eran sus explicaciones. A pesar de la dificultad de medir la creatividad espontánea a través de esta tarea, se demostró una correlación entre obtener mejores ideas y disfrutar de pasatiempos más creativos cada día. Se utilizó un análisis estadístico para determinar qué conexiones neuronales se correlacionaron con puntuaciones más altas en la tarea de usos alternativos, siendo estos una «red de alta creatividad», mientras que los resultados correlacionados negativamente con la creatividad, se agruparon en una «red de baja creatividad». 

Los investigadores descubrieron que esta red altamente creativa se compone de tres redes diferentes y más pequeñas que normalmente no se activan al mismo tiempo: la red de prominencia, la red predeterminada y la red de control ejecutivo

  • La red predeterminada está en juego durante el pensamiento inactivo y espontáneo
  • La red de control ejecutivo se activa durante las tareas que requieren atención
  • La red de prominencia actúa como un mecanismo de conmutación entre las redes ejecutiva y predeterminada.

Así, se llegó a la conclusión de que las personas más creativas han mejorado la coactivación simultánea de estas redes cerebrales que generalmente funcionan por separado.

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Cómo funciona el cerebro de un emprendedor.

Neuroemprendimiento. Parte I

¿Qué tienen de especial aquellos que deciden comenzar desde cero su propio negocio?

Seguro que hay diferentes cualidades o capacidades que te vienen a la mente: son creativos, con la capacidad para resolver conflictos o de realizar una buena planificación. También pueden ser percibidos como optimistas, resolutivos o incluso, como auténticos valientes.

Nosotros no hemos podido evitar ir un poquito más allá y preguntarnos, como buenos entusiastas de la neurociencia que somos… ¿Funciona su cerebro de manera distinta al resto de los mortales? Y en ese caso… ¿Cuáles son las regiones cerebrales que se activan en el cerebro de un emprendedor? ¿Qué procesos son los que se llevan a cabo?

En el artículo de hoy comenzamos nuestra nueva serie sobre neuroemprendimiento, donde te iremos desvelando las claves del cerebro del emprendedor y cómo sacarle más partido.

¡Sigue leyendo para aprender mucho más!

Nuestro cerebro tiene mucho que ver con la capacidad para emprender: memoria, concentración, atención, creatividad, flexibilidad mental, inteligencia, intuición, dominio del estrés, autoliderazgo emocional… Y es que la mente emprendedora es innata al ser humano porque se vincula con su supervivencia. Sin embargo, a partir de la evolución humana hacia la llamada «zona de confort», los disparadores que mantienen en buena forma esta actitud se han adormecido.

El cerebro del emprendedor

Tener una buena idea y la fuerza de llevarla a cabo son la clave para comenzar un nuevo proyecto. Pero ya no basta con crear un proyecto que tenga éxito y se mantenga en el tiempo, sino que es indispensable trabajar también los atributos vinculados al pensamiento. De esta forma, la neurociencia tiene un protagonismo clave para construir el marco esencial para ser creativos y darles originalidad a las ideas y soluciones que serán necesarias no solo al comienzo, sino durante todo el largo camino del emprendimiento.

Para comprender mejor el funcionamiento de la mente del emprendedor nos vamos a basar en un estudio realizado por la Harvard Business Review, donde se midió la actividad cerebral durante la toma de una decisión simple. Para ello se formaron dos grupos: un grupo de treinta fundadores de empresas y otro de treinta ejecutivos no emprendedores. A todos ellos se les mostraron una serie de imágenes con colores y palabras de colores discordantes. Por ejemplo, la palabra azul escrita con color rojo.

¿Cuáles fueron los resultados? Al medir la actividad cerebral a través del FMRI se descubrió que los emprendedores fueron más proclives a responder rápidamente y se mostraron menos inhibidos a la hora de comentar el problema. Los “no emprendedores” actuaron con más lentitud reconociendo el problema de los colores. Otro resultado sorprendente fue que en el cerebro de los emprendedores se activaron más áreas cerebrales que participan en el proceso de atención y en la resolución de problemas. Esto podría estar relacionado con una mejor atención selectiva visual, selección de respuestas y control ejecutivo, lo que quizá podría permitirles resolver conflictos de forma rápida y exitosa.

Se descubrió así que el cerebro de los emprendedores tiene conexiones neuronales que funcionan de manera diferente al de los demás:

  • Esas conexiones hacen posible la capacidad de detectar oportunidades que otros no han visto.
  • Los emprendedores actúan: no planean tanto, sino que asumen los riesgos y toman decisiones de forma rápida que los lleva a la acción.
  • Tienen tendencia a concentrarse mucho por períodos de tiempo mas cortos en determinadas tareas, y utilizan muchos recursos mentales para realizar una tarea de su interés (demostrando así pasión).

Para crear proyectos novedosos de impacto y efectivos, surge el neuroemprendimiento, el cual sugiere iniciar el planteamiento de un proyecto con cierta distancia mental.

¿Qué es esto? El distanciamiento mental consiste en tener la capacidad analítica de tomar distancia del negocio, verlo en perspectiva con detalle, con suficiente nivel crítico como para realizar los cambios que se requieran. Y es que la mente humana tiene el potencial para alargar el intervalo que existe entre estímulo y respuesta. El cerebro posee una arquitectura neural sofisticada para innovar durante un comportamiento complejo, ya que estamos neurológicamente preparados para innovar y emprender.

El distanciamiento mental mejora por lo tanto el funcionamiento cognitivo (atención) y la regulación emocional (miedos). De este modo se puede conseguir un planteamiento más científico y realista de un proyecto emprendedor (ya que lo que ocurre normalmente es que tenemos tendencia a aceptar los hechos sin más, sin cuestionarlos, a actuar de manera automática).

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